Liga Profesional

Empate amistoso

En el marco de su preparación para el inicio del Torneo Clausura 2026, la Asociación Atlética Estudiantes sumó una prueba de alta exigencia que arrojó conclusiones sumamente positivas para el cuerpo técnico de Rubén Forestello. En el Predio Amadeo Nuccetelli de la capital provincial, el León igualó 2 a 2 frente a Talleres de Córdoba, rival de Primera División con reciente rodaje internacional, exhibiendo un nivel colectivo que le permitió competir de igual a igual durante todo el compromiso.

El encuentro se estructuro en dos bloques de 45 minutos. Forestello dispuso dos alineaciones completamente diferenciadas con el objetivo de evaluar la respuesta física y el funcionamiento de la totalidad del plantel, obteniendo respuestas alentadoras en ambas mitades.

Eficacia y protagonismo en el bloque inicial

En los primeros 45 minutos, el conjunto riocuartense plantó una propuesta ofensiva y ambiciosa. La formación inicial alineó a Bruera; González, Maffini, Ojeda, Quiroga; Cobos, González, Cabrera; Rosané, Garro y Valiente.

Lejos de replegarse ante la jerarquía del rival, Estudiantes manejó los hilos en la mitad de la cancha gracias a la asociación entre Cabrera y Cobos, sumado al desequilibrio de Garro por las bandas. Esta superioridad conceptual se tradujo rápidamente en el marcador: primero, Siro Rosané convirtió con categoría para abrir la cuenta, y posteriormente Tomás González amplió la ventaja tras una elaborada jugada colectiva. Además de los goles, el Celeste generó situaciones netas para estirar la diferencia, demostrando asimilación de la idea táctica y contundencia en el área rival.

Solidez estructural y variantes en el complemento

Para el segundo período, el cuerpo técnico renovó casi por completo el once en cancha, priorizando el orden y el equilibrio. El equipo formó con Lastra; González, Antonini, Valenti, Rodríguez; Talpone, Romero, Lo Celso; Alanis, Bajamich y Ferreira.

Este bloque mostró la faceta más sólida del León. Frente a las variantes y la presión de Talleres, Estudiantes achicó líneas hacia atrás de manera coordinada, cerró los caminos internos y neutralizó los ataques locales, manteniendo la valla invicta durante todo el pasaje. Esta actuación ratificó que el plantel cuenta con un recambio equilibrado y competitivo, una condición fundamental para afrontar el exigente calendario que depara el segundo semestre del año.

Balance positivo dentro y fuera de la cancha

La jornada en Córdoba concluyó no solo con certezas desde el plano estrictamente futbolístico —donde el equipo demostró capacidad de generación y solidez defensiva—, sino también en el aspecto grupal. Tras el esfuerzo físico en el predio albiazul, la delegación compartió un almuerzo de camaradería antes de emprender el regreso a Río Cuarto, consolidando las bases de la convivencia interna que pregona el cuerpo técnico.

Con este panorama, Estudiantes cierra una de las etapas más duras de la pretemporada en un nivel óptimo. El León llegará al debut oficial con ritmo de competencia, variantes tácticas nominales y el rodaje necesario para perfilarse como uno de los animadores del certamen nacional.

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